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viernes, 6 de abril de 2012

Que sí se puede compostear en la ciudad!

Ya cosechamos nuestra primera tanda de humus hecho en casa! Seguimos en el proceso de aprender trabajarle a la composta para que todos e descomponga bonito, que no huela mal ni tenga moscas, y en esas estamos..

Uno de los retos que hemos tenido, y que suele ser un reto entre quienes composteamos en la ciudad, es lograr el equilibrio entre materiales verdes o ricos en nitrógeno(restos de cocina), y materiales secos o ricos en carbón (ramas, hojas secas, aserrín, la poda del jardín). De lo que hemos aprendido, los micro-organismos que nos acolitan, consumen 30 partes de carbono por cada una de nitrógeno. osea que necesitamos arto más material seco que verde, la relación es más o menos 3 a 1.

El problema es que el césped que podamos y las hojas secas que encontramos alrededor de la casa, no avanzan a ser ni el doble de desechos orgánicos de la cocina. Entonces nos pusimos a pensar que hacer… una alternativa es comprar aserrín, pero queremos usar los materiales que tengamos a la mano en Quito y obviamente intentar comprar lo menos posible, así que estamos experimentando con papel y con periódico… les mantendremos al tanto de cómo nos va.

Aquí están unas fotitos de la última mañana de trabajo que tuvimos en la composta y la huerta:

María Gloria cosechando tierra nueva

Preparando otra pila de composta para reposar, al estilo "lasagna", una capa de material verde, de material seco, hasta llegar al tope.

Compostera en reposo, esperamos cosecharla en un par de meses!



martes, 15 de noviembre de 2011

Antes y Después

Antes
Después

Ese bello texto de Neef me hizo dar ganas de dar una vueltita por nuestro jardín y ver como estaban las cosas por ahí. Ya son más de cinco meses desde que convocamos a la primera minga y, entre familia y panas, nos abrirnos paso entre la maleza para encontrarnos con una cangagua obstinada, que nos dejó huellas en las manos y un tremendo dolor de cabeza de tanto que cimbraba el azadón cuando intentábamos trabajar el suelo. A pesar de que intentamos hacer el método de la doble excavación, el cual consiste en cavar medio metro adentro para soltar el suelo, abonarlo y luego volverlo a rellenar (lo cual fue una tarea muy dura), creo que tod@s tuvimos un poco de dudas sobre si alguna planta sería capaz de sobrevivir en esas condiciones.

Para nuestra suerte, desde cómo dos meses ha llovido constantemente en la ciudad, las plantas, que andaban medio tristonas y estancadas, se pusieron verde brillante y empezaron a crecer. Antes de que nos diéramos cuenta, ya estábamos cosechando nuestras primeras zanahorias, remolachas, rúcula, pimientos, un par de frutillas, lechugas y tomates! Ya para la próxima semana vamos a poder cosechar una nueva tanda de lechuga. La mashua, espinaca y kale siguen creciendo.. y acabamos de plantar jícama también!

El huerto ha ido cambiado, la casa también. A veces la rutina de las semanas es difícil ver cambios, mejoras, pero las plantas son una buena forma de mantenernos en contacto con los ritmos de la tierra.. Son logros pequeños, pequeñitos.. pero no hay nada más rico que poder comer aunque sea unas hojitas de tu propio jardín. Aquí les paso una fotitos para que vean los frutos de este trabajo en conjunto entre los adorados, toda la gente que nos ayudó en la minga, las lombrices, bacterias, materia orgánica, el sol, la lluvia y el aire. Gracias!